Este sábado pasado varios socios del Vespa Club CS visitaban la bodega con una extensión de viñedos que quizás sea la más grande de la comunidad Valenciana. Esta visita ya se había aplazado en diferentes años. Pero Javier Campos que era el encargado de coordinar la visita se había propuesto que de este mes no pasaría.
El día se presentaba ya por la mañana caluroso.

Sobre las 8:30 ya había gente en el club preparada para tomarse el desayuno vespero.

Nos juntamos con otros socios que habían quedado también en el club para hacer una ruta y etapa diferente.

Salimos sobre las 9:30 hacia Borriol, por la coma, bordeando la autovía. El trayecto a esas horas de la mañana era bueno y agradable, llevando una marcha tranquila. En una hora ya estábamos en la bodega donde nos esperaba Juan Domingo Tarrega Casañ.

Aparcamos las vespas bajo de unos olivos, y Juando saludó efusivamente a varios socios con los que había compartido estudios.

Pronto nos llevó a visitar las viñas, el entorno era de lo más bonito, las viñas verdes hacían contrates con el cielo azul y la tierra roja y amarilla. Nos adentramos por el un camino del propio viñedo, y nos hizo una explicación de la viña y su entorno.

Los viñedos están en una zona de montaña (Benlloch-Vilanova-Torreblanca a escasos 4 kilómetros del mar Mediterráneo, singularidad y personalidad que le confiere a sus vinos un toque único en toda España. Tiene una extensión entre viñedos, olivos y cítricos de mas de 1.100.000 m2.

Entre sus viñas se encuentran las variedades de Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Monastrell y moscateles de Alejandría, Hamburgo y de Grano menudo con lo que hacen la variedad de vinos. Por si deseas ver más detalles visita la página web

Cuando ya el calor apretaba, regresamos a las instalaciones para visitar la bodega. Todo el proceso de elaboración se encuentra bajo el suelo, lo que hace que siempre tenga una temperatura uniforme durante todo el año. Una anécdota de la bodega, es que no cuenta con electricidad, siendo sustituida por paneles solares y puntualmente por transformadores.

Así, entre explicaciones, preguntas, pasaba la mañana.

Después de la visita, despedíamos a Javi, Marisa, Jose Mª y Pilar que regresaban a CS ya que tenían un compromiso por la tarde.

Los que nos quedamos degustamos un almuerzo-comida campestre de lo más acertado y bueno.

Luego hubo momentos para comprar alguna botella y recuerdo.

Regresamos por la costa para no tocar la carretera nacional, parando en Torrelasal a tomarnos algo fresquito, compartir anécdotas del día y despedirnos, ya que al llegar a Benicasim, algunos ya tomaban rumbo a casa.

Fotos de la visita para recuerdo de los asistentes. Queda pendiente una visita allá por el mes de Septiembre, donde el contraste de las hojas verdes del viñedo con los racimos granados harán si cabe una vistosidad diferente.